Confuso, despeinado y algo sentimental. Hace algunos años me dejé crecer la barba porque estaba en el mejor momento de mi vida y tenía cosas más importantes que hacer que afeitarme por las mañanas. Y ahora escribo aquí -sobre lo que va saliendo al paso, que eso qué más da- mientras busco la manera de matar al dragón, derrotar al malo y escapar por fin junto a la chica. Pienso que quizá esta vez ganen los buenos